1) Los intereses económicos de la industria (legal) relacionada con las adicciones (ej., la del tabaco, del alcohol o del juego), 2) ciertas ideologías y su demagogia ante las drogas, 3) la desinformación o desconocimiento, 4) el lobby de los adictos militantes o del movimiento pro-legalización, 5) los conformistas, como gobiernos, profesionales, biologicistas, etc., que prefieren no actuar esperando que el problema se resuelva por sí solo o porque creen que no se puede resolver ni paliar.



