SABER ES PELIGROSO… ¡TRANSFORMA!
Cuando hablo de “saber” no me refiero al sentido convencional del término mediatizado como conocimientos adquiridos , saber libresco, disciplinas académicas o cultura en general . El “saber” que voy a enumerar aquí , en este esbozo salpicado de savia tinta negra , está atravesado por una sublime recepción de aquella o aquél que , independientemente de si sabe deletrear el abecedario o no , ha construido ( está continuamente edificando en su estructura ) una posición de saber cómo no quedarse dormida o dormido cuando desde las torres de refrigeración de la ciudadela sutilmente están gaseando opio incoloro , inoloro e insonoro. El «Saber» que voy a vestir con palabras no es el del sabio ni tiene que ver con la «sabiduría» . Este saber se acerca más a la posición del oyente que escucha , pues precisamente porque sabe puede dejar de hablar por unos instantes y ponerse a la escucha , a la paciente e incansable postura de abrir los oídos ante el otro , la otra , y sobretodo , hacia el insoportable rumor de la existencia.



