Seguramente no seas consciente de ello, pero muchas veces tú mismo boicoteas tus propias relaciones sociales.
Un buen entorno social es beneficioso para la salud mental en general, pero a menudo somos nosotros mismos los que hacemos todo lo posible para estropear una interacción. Y ni siquiera lo sabemos.
¿Quieres una buena noticia? A diferencia de atributos como la altura, el color los ojos o el tamaño de los pies, no se nace con unas habilidades sociales determinadas. Se aprenden practicando y sobretodo, equivocándose.


