Si apartamos de nuestro horizonte mental los hábitos que entorpecen la vida, resultará más fácil cumplir nuestros propósitos
Procrastinación: «Vuelva usted mañana»
Procrastinación: «Vuelva usted mañana»
Ser ambicioso está muy valorado en nuestra sociedad, es lógico si tenemos en cuenta que lo que se fomenta y se premia es el «más es mejor»: más dinero, más amigos, más belleza, más salud, más eficacia, más inteligencia…
Esto es así en términos generales, pero creo que es importante distinguir entre la ambición insana, la ambición sana y la ausencia de ambición.
Seguramente no seas consciente de ello, pero muchas veces tú mismo boicoteas tus propias relaciones sociales.
Un buen entorno social es beneficioso para la salud mental en general, pero a menudo somos nosotros mismos los que hacemos todo lo posible para estropear una interacción. Y ni siquiera lo sabemos.
¿Quieres una buena noticia? A diferencia de atributos como la altura, el color los ojos o el tamaño de los pies, no se nace con unas habilidades sociales determinadas. Se aprenden practicando y sobretodo, equivocándose.
Con el fin de organizar una de esas cenas nostálgicas que promueven antiguos alumnos, la animosa organizadora del evento tuvo que contactar a cada uno para confirmar su asistencia. Al hablar con una persona que no veía desde hacía 30 años, ésta le dio a conocer que aún estaba dolida por algo que le había hecho el colectivo en cuestión y, con tono desangelado le comunicó que no pensaba acudir.
La voluntaria aún se pregunta consternada: “¿Los agravios nunca prescriben?”.
Es un gran paso para la mente no querer ser especial, ni tratar de ser mejor que otros.